
Camino de montaña.
Lluvia soberana.
En el viento llega
el olor a té
de las aromáticas mojadas
y
el olor a extraño.
Visitante.
Como tantos otros.
Levanta vuelo,
avanza entre las copas de los árboles.
Lo ve.
Vuela en dirección
a su encuentro.
Baja en un recodo del camino.
-Hola!
me agarró la lluvia, me perdí...-
-Hola!
vení,
vivo más adelante...
te podes secar
y tomar una sopa...
Y
de paso,
yo ceno...